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02/12/2020
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Apóstoles de los más necesitados. «Juan Antonio Fernández»

No sé si será por la edad física o la cofrade, pero a menudo suelo hablar tanto con veteranos como con gente joven para sopesar los pros y los contras del mundo de las Hermandades. Con absoluta lógica el distanciamiento entre puntos de vista es brutal, sobre todo en el tema artístico, musical, engalanamientos e incluso forma de ponerse en las calles entre unos y otros. No digamos nada en lo referente a la estética en los propios cultos internos. No voy a detallar nada de lo que acaecía décadas atrás a la más radiante actualidad, pues los documentos gráficos existentes dan buena vista y versiones de lo anteriormente dicho. Pero sí existe un punto en común entre los que ya peinamos canas y hemos vivido, así como nos lo contaron nuestros progenitores, a lo que actualmente sucede e incluso se ha sobrepasado positivamente lo que antaño se llevaba a cabo de una manera extraordinaria: La obra social y caritativa de las Cofradías.

Remontémonos al porqué nacieron la inmensa cantidad de Hermandades y Cofradías, el cuidar, ayudar, reconfortar y sobre todo bien morir de cuantos más lo necesitaban. Gracias a Dios todo ello ha persistido en el paso del tiempo, es más, hoy en día es uno de los puntales de las corporaciones nazarenas. Y en estos tiempos de pesadilla que estamos viviendo y que nadie se esperaba, están haciendo una labor titánica. Alimentos, necesidades básicas de higiene, equipamientos de salud o simplemente una llamada preguntando si están bien, es el referente primordial que existe en el seno de las hermandades en estos días. Un virus ha hecho que la distancia nos una aún más si cabe y nuestras cofradías, como no podía ser de otra manera, al ser Iglesia, estamos para servir a los demás como Dios nos dijo: “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45

Cofradías, Hermandades, Asociaciones de Fieles, Grupos Parroquiales, incluso hasta grupo de hermanos como son los llamados “submarinos” han sido los “apóstoles” de los más necesitados como nos dijo Jesús. Toda ayuda ha sido y es poca, no cabe la menor duda, pero si nadie pone su grano de arena, el prójimo no come, y aunque sea un mendrugo de pan, éste alimenta más que una piedra o un simple y vacuo diálogo por quienes intentan ayudar solo de  palabra y eso lo único que puede alimentar será el alma, pero como humanos que somos, necesitamos alimento físico y este es el único modo de hacerlo, dar a quien no tiene, y eso lo están haciendo las instituciones cofrades. Aunque a muchos les pese y hasta les duela, pero, curiosamente quien más habla, menos hace. Se puede hacer y hablar, ya que la boca y las manos trabajan de manera autónoma.

Juan A. Fernández

Cofrade por la Gracia de Dios y María Santísima

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